Todas las personas nacemos libre e iguales en Derechos. Fotografía: PNUD Nepal.

 

– Como Pronunciado –

Intervención del Representante Residente del PNUD en Costa Rica, José Vicente Troya durante el Encuentro Nacional de liderazgos políticos LGBTIQ+ y Personas con VIH.

Sábado 27 de julio de 2019

 

Tengan muy buenos días todas y todos en esta mañana. Para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es un honor saludar a la:

·      Señora Myrtille Danse, Directora, Hivos Latin America

·      Señoras y Señores del Equipo organizador del Encuentro

·      Señoras y señores participantes y personas invitadas  

 

Todas las personas nacemos libre e iguales en Derechos

En el 2013, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) promovió el cumplimiento de las obligaciones jurídicas de los Estados para proteger los derechos humanos de la población LGBTI, establecidos en el marco jurídico del derecho internacional de los derechos humanos a través de diversos instrumentos, especialmente de tratados internacionales. La OACDH señala que: “Todas las personas, independientemente de su sexo, orientación sexual, identidad y expresión de género, tienen derecho a disfrutar de las protecciones previstas por el derecho internacional de los derechos humanos, en particular respecto de los derechos a la vida, la seguridad personal y a la intimidad, el derecho a no ser objeto de tortura, arresto arbitrario y detención, el derecho a no sufrir discriminación y el derecho a la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica”.

Por esto, es un privilegio para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo formar parte de este primer Encuentro Nacional de liderazgos LGBTIQ+ y personas con VIH, de manera de dar un paso adelante en el avance del ejercicio pleno de los derechos humanos por motivos de orientación sexual, identidad y expresión de género y de quienes viven con VIH; y en particular, hoy, avanzar en el fortalecimiento de las capacidades y las herramientas para ejercer el derecho a la participación política.

Durante las últimas décadas, la justicia y la protección de las personas LGBTIQ+ han tenido un importante avance en todo el mundo. Por ejemplo, el año pasado, la Corte Suprema de la India declaró unánimemente la legalidad de todo tipo de relaciones sexuales consentidas entre personas adultas, lo que, de forma efectiva, despenalizó las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Angola derogó la legislación anti-homosexualidad y prohibió la discriminación basada en la orientación sexual. Pakistán aprobó una ley de protección de los derechos de las personas trans. Y Costa Rica ha dado pasos firmes en la creación de una amplia legislación para asegurar la igualdad y la no discriminación contra la población LGBTIQ+: así, el próximo año se reconocerá el matrimonio igualitario de personas del mismo sexo y se ha transformado el marco institucional para proteger los derechos de la población trans.

Por esto, en el PNUD tenemos la convicción y el compromiso de asegurar el principio de igualdad y no discriminación, como bien lo establece la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17  Objetivos de Desarrollo: velar por que todas las personas puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad, donde sea universal el respeto de los derechos  humanos sin discriminación, pues todas las personas nacemos libre e iguales en derechos, y esto no será jamás la excepción para las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans, intersex, no binarias y para las personas con VIH. Esta la ruta indispensable para asegurar que todas las personas puedan gozar de las mismas oportunidades y beneficios del desarrollo humano sostenible.

Bajo esta premisa, el PNUD ayuda a los países a promover un desarrollo inclusivo mediante iniciativas dirigidas a poner fin a la exclusión, la discriminación y la violencia contra las comunidades LGBTIQ+. Actualmente, el PNUD presta apoyo a 53 países de todo el mundo para la inclusión y los derechos de las personas LGBTIQ+ y de las personas VIH, mediante una colaboración estrecha con los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, así como con nuestros socios en el sector privado y en el mundo académico. También, con el apoyo del PNUD y nuestros socios, hemos comenzado a trabajar en la elaboración de una política de bienestar para las personas trans, como acontece con Costa Rica. La labor del PNUD en esta materia se sustenta sobre dos ejes fundamentales: el del reconocimiento de la necesidad de ampliar nuestros horizontes y aquel de buscar soluciones concretas.

No obstante, como lo señala el Administrador del PNUD, Achim Steiner: “si bien todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, en el mundo sigue habiendo leyes, políticas y prácticas discriminatorias basadas en la orientación sexual, la identidad y la expresión de género. Incluso en algunos países, éstas desafortunadamente están volviendo a resurgir tras haber estado latentes durante varios años”.

Por ello, el Encuentro de Liderazgos LGBTIQ+ y Personas con VIH que inauguramos hoy, es un espacio de vital importancia para asegurar la inclusión de todas las personas en el mundo de la política partidaria, para luchar contra los retrocesos de los derechos humanos en el país, y para que que las personas LGBTIQ+ y con VIH que están dentro de partidos políticos cuenten con herramientas técnicas para incidir en las agendas de los gobiernos locales en las próximas elecciones 2020, de manera que se promuevan que nadie se quede atrás.

 

La participación política de las mujeres en su diversidad

Este 2018, el lema de las Naciones Unidas para el día internacional de las Mujeres es: Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio, lo cual nos invita a reflexionar con ahínco sobre la situación de las mujeres en toda su diversidad en el mundo entero, pero también nos coloca frente a la urgencia de continuar promoviendo acciones que aseguren la igualdad para todas las mujeres, y la esfera política no es la excepción. Los desafíos son muchos y la lucha por los derechos políticos de las mujeres no puede detenerse. La mayoría de los países nunca han sido gobernados por una mujer. En 2019, las mujeres representan un 24,3% de los parlamentos en el mundo y un 30,7% en nuestra región.

Pero la participación política de las mujeres debe de tomar en cuenta la perspectiva inter-seccional. Ésta se ha ido configurando ya no como un concepto analítico, sino también como un instrumento político que ayuda a entender las dinámicas de los colectivos con especificidades particulares que se entrecruzan con otras problemáticas y discriminaciones. Aquí, otra de las razones por las que el PNUD apoya el Encuentro de Liderazgos LGBTIQ+ y Personas con VIH.

Es urgente aumentar la participación y la representación política de las mujeres en los puestos de toma de decisión en las elecciones municipales 2020, pero esta representación debe incluir también a las mujeres bisexuales, trans, intersex, con VIH y a las personas no binarias; es urgente habilitar espacios para su participación efectiva, y es vital fortalecer sus capacidades para que podemos alcanzar una verdadera igualdad de género en el país.

Por esto, concebimos este encuentro, como un espacio inédito para incidir en los liderazgos políticos de las mujeres por orientación sexual, identidad y expresión de género, y lo reconocemos como un aporte importante para enfrentar el desafío de la participación política de las mujeres desde su diversidad.

Hoy, como PNUD, reafirmamos nuestro compromiso con el respeto a la dignidad humana y la defensa de los derechos humanos de todas las personas en su diversidad. Tenemos la obligación de hacer todo cuanto esté en nuestras manos para garantizar la justicia, y la protección y el avance de los derechos para todas las personas. El PNUD siempre será un aliado para construir nuevas formas para garantizar el desarrollo de los países, y para ello se hace esencial asegurar la participación plena y efectiva de todas personas, de las mujeres que se están quedando atrás, y la igualdad de oportunidades de su liderazgo, en todos los niveles y en todas las esferas de su vida política, económica y social.

Para concluir permítanme aventurar una analogía entre lo que ocurre en la naturaleza y lo que puede y debe ocurrir en nuestra sociedad. La resiliencia de nuestra madre naturaleza está ligada vitalmente a su grado de diversidad, a más diversidad mayor resiliencia y por tanto mayor capacidad para enfrentar shocks y a su vez mayor capacidad de respuesta y regeneración después de eventos traumáticos. Es mi convicción que mientras más diversa sea una sociedad y mayores oportunidades tenga para expresar su diversidad, mayor será su resiliencia para enfrentar los males globales que aquejan a la humanidad y el planeta  --primordialmente léase el peligro del retroceso de los derechos humanos y de la naturaleza--, pero, sobre todo, desde el lado positivo, para avanzar en el desarrollo sostenible sin dejar a nadie atrás. Es tarea de todas, todos y todes salvaguardar, cultivar y potenciar toda esa diversidad. Gracias por ayudarnos a ser una sociedad más resiliente y soñar que un mundo más diverso es posible y, más aún, espléndidamente deseable!   

Muchas gracias.

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