Objetivos en acción que hacen frente a la sequía

 

“Llegamos a sufrir mucho por el agua. Yo tenía un ganado que se me murió de sed. Hace unos años, el río pasaba lleno, pero ahora es diferente. Ahora todo está seco”.  

María Chavarría Muñoz, vecina de la comunidad El Rincón.

 

 

María Chavarría Muñoz, una de las adultas mayores que vive en El Rincón de San Vicente de Nicoya, comunidad situada a más de 200 kilómetros de la capital costarricense, recuerda cómo el clima ha cambiado durante los últimos años, y las dificultades que pasó por la falta del recurso hídrico.

 

 

NADIE ATRÁS

 

 

92,4% de población en Costa Rica tiene acceso a agua potable [1], realidad que ubica al país con uno de los porcentajes más altos de la región. Sin embargo, este es un logro que no alcanza a todas las personas por igual. Tal es el caso de doña María y Mateo Castro Guzmán, vecino de Javilla de Cañas y quien no cumple aún los 5 años. Pese a la diferencia generacional y la gran distancia entre sus hogares, han tenido que enfrentar el fuerte desabastecimiento de agua producto de la variabilidad climática.

 

 

 

 

AGUA, DIGNIDAD Y CLIMA

 

 

La pobreza va más allá del nivel de ingresos. Es también el acceso a la educación, al agua potable, a la comida o a la educación [2]. En el mundo, 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros [3]. El cambio climático pone en riesgo el progreso de los últimos 50 años en materia de desarrollo, salud y reducción de la pobreza, vuelve frágil la democracia y amenaza el futuro de los derechos humanos [4].

 

 

 

Los pozos cedían ante las fuertes sequías, y muchas veces eran contaminados por desechos de animales.

 

En Costa Rica, a pesar de los altos niveles de cobertura, persisten cerca de 350.000 personas con numerosos desafíos ante la falta de agua potable, especialmente frente un clima cambiante que trae consigo temperaturas extremas, sequías más prolongadas, tormentas y huracanes que arrasan con todo a su paso, incluida la dignidad y la vida. 

Hasta hace unos meses este era el caso de varias comunidades en la provincia de Guanacaste, entre ellas El Rincón de San Vicente de Nicoya y Javilla de Cañas. Para 2014 - 2016, la duración de la sequía fue 2,4 veces superior a la de 2009 y 1,8 veces a la de 1997 [5]. Las comunidades fueron abastecidas durante años por camiones cisterna. En algunas ocasiones las personas debían acudir hasta seis veces a llenar baldes, ollas o vasijas de barro para cubrir las necesidades en sus hogares. 

 

 

TRANSFORMAR EL PROGRESO

 

 

En respuesta, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lanzaron en 2016 el proyecto Fortalecimiento de capacidades de acueductos comunales para hacer frente al cambio climático.

Para Yamileth Astorga, Presidenta Ejecutiva del AyA, el proyecto se ha traducido en avances país. “El fortalecimiento de las ASADAS es una de las prioridades del AyA, pues ellas son un pilar fundamental en el exitoso modelo de servicio público del agua en Costa Rica. Gracias a este proyecto, mejoramos las condiciones de 206 ASADAS en zonas con vulnerabilidad ambiental e hídrica en Guanacaste y el Territorio Norte-Norte, lo que traerá beneficios para la salud pública y el desarrollo sostenible de las comunidades", señaló.

Los objetivos de esta iniciativa, que finalizará en 2021, son fortalecer la infraestructura y la capacidad técnica de acueductos comunales, así como promover la adaptación basada en los ecosistemas y la gestión del riesgo de desastres con amplia participación de la comunidad. La inversión de este esfuerzo es de 5 millones de dólares.

 

 

 

Comunidades como las de doña María y Mateo han participado en acciones como captación de fuentes, instalación y construcción de nuevos tanques, así como la ampliación de redes de tubería, recuperación y protección de zonas de importancia hídrica, capacitación tanto para mejorar el funcionamiento de los acueductos comunales como para proteger el ecosistema que produce el agua, entre otros esfuerzos de adaptación al cambio climático con visión de resiliencia.

 

Mediante la prestación del servicio de agua potable se mejoró la condición de vida de cerca de 680 personas.

 

Por años yo soñé con tener agua, pero me daba mucha vergüenza hablar porque no teníamos plata. Ahora me siento contentísima. El agua es todo, nos da la vida. Yo digo que antes tomábamos agua de sapo, ahora es potable y la tenemos en casa.

María Chavarría Muñoz, vecina de la comunidad El Rincón.

 

Para ayudar a la comunidad a tener una vida mejor, doña María donó su propia tierra.

 

Durante el embarazo de Mateo pasé una experiencia demasiado triste, sufrí necesidades. El agua de la quebradita nos daba mucho asco porque un vecino tenía muchos pollos de granja. A veces le echábamos cloro, porque con eso nos teníamos que bañar y lavar los platos, pero esos días ya se terminaron. Ahora somos felices, hoy tenemos agua de la ASADA y por eso la cuidamos. 

Adriana Castro Corea, mamá de Mateo.

 

GESTIÓN COMUNITARIA: MOTOR DE DESARROLLO

 

 

Más de un millón de personas en Costa Rica -cerca del 30%- reciben agua gracias a la labor voluntaria de quince mil gestoras y gestores comunitarios del agua, quienes se encargan del manejo de los acueductos comunales en todo lo largo y ancho del territorio nacional para asegurar la calidad de vida y dignidad de sus familias y comunidades. 

Los acueductos comunales, conocidos como ASADAS, juegan un papel fundamental en la gestión del recurso hídrico y servicio público del agua, y son un modelo de participación democrática y participativa en el desarrollo del país.

 

 

 

A Mateo le gusta la fotografía y merece cumplir sus sueños. 1.300 millones de personas en el mundo viven en pobreza multidimensional, y la mitad son menores de 18 años. Fuente: IPM 2018

 

José Vicente Troya Rodríguez, Representante Residente del PNUD en Costa Rica, reconoce el valor fundamental que tienen las alianzas. "Doña María y Mateo nos demuestran el compromiso decidido de cientos de personas para convertir en hechos concretos la visión integral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La erradicación de la pobreza está en el corazón de todo lo que hacemos".

A través del proyecto se han sumado esfuerzos de otras instituciones como el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), la Dirección de Cambio Climático (DCC), el Programa Nacional de Empleo (PRONAE) del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), la Subcomisión de Agua Potable y Saneamiento del Consejo Nacional de Rectores (CAS-CONARE), Universidades Públicas y sobre todo, la participación de las comunidades y las personas vinculadas con las ASADAS. 

 

 

CAMPAÑA ACTUEMOS POR EL AGUA

 

La campaña consiste en visibilizar historias de vida de varias personas de las mismas comunidades, quienes demuestran la capacidad de hacer frente a los desafíos del cambio climático mediante soluciones en adaptación y mitigación.

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