Líderes y lideresas compartieron experiencias sobre los aportes del Índice de Pobreza Multidimensional a niveles locales

“Niñas y niños sufren la pobreza de forma distinta a las personas adultas, sus necesidades son diferentes. La pobreza en la niñez es una negación de sus derechos fundamentales a educación, salud, nutrición, agua y saneamiento y protección.”

Las palabras de Sanjay Wijesekera, director de Programas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), nos recuerdan que la pobreza impacta de distintas formas a la humanidad; y porqué erradicarla en todas sus formas es un imperativo plasmado desde el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), sobre todo en las poblaciones más vulnerables, justamente las más afectadas por la pandemia.

Fueron parte de las ideas discutidas en el Panel de Alto Nivel Virtual “La pobreza en una encrucijada: liderazgo y el Índice de Pobreza Multidimensional para construir mejor”, celebrado en la Asamblea General de las Naciones Unidas en setiembre.

Autoridades de estado, especialistas y las personas autoras del Índice Multidimensional de la Pobreza (MPI por sus siglas en inglés) compartieron experiencias sobre la implementación en sus países de esta herramienta de medición, desarrollado por la Iniciativa Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI, Oxford Poverty & Human Development Iniciative), en alianza estratégica con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), así como los cambios positivos que han generado para disminuir la pobreza.

 

COVID-19 amenaza avances

Más allá de la celebración de avances desde el desarrollo del IPM local, fue latente la preocupación de que la crisis de COVID-19 revierta los avances en combate a la pobreza y que por primera vez en 30 años esta podría crecer globalmente. De ahí la situación de encrucijada que enfrenta la lucha. “Es una encrucijada, la pobreza no es inevitable”, dijo Sabina Alkire, directora de OPHI y co-creadora del IPM junto a James Foster.

El IPM permite medir los distintos impactos de la pobreza, creando el perfil de privaciones de una persona, para entender sus desventajas por medio de indicadores relevantes. Identifica con mayor claridad cómo son las características y necesidades de vida de las personas en condición de pobreza.

Líderes de Estado, ministros y ministras, como el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada y la viceministra de Ecuador, María Alejandra Muñoz, entre otras, comentaron con las cifras de sus respectivos países, la forma en que aplicaron políticas más precisas gracias al uso del IPM; y los abordajes extraordinarios que exige la pandemia.

Imran Khan, Primer Ministro de Paquistán, recordó que en los últimos 30 años la pobreza disminuyó en el orbe. Pero el coronavirus disparó la peor recesión en un siglo, donde 1 millón de personas serán empujadas de vuelta a la pobreza extrema. “Una década de desarrollo se revierte. El virus no discrimina, pero las personas en condición de pobreza y vulnerabilidad sufren más”, resaltó.

El mandatario costarricense, Carlos Alvarado, destacó que el IPM fue una decisión “enorme” que generó un cambio del paradigma. Costa Rica implementó este sistema en el 2015 con plena conexión a los Objetivos de Desarrollo Sostenibe (ODS). Antes de eso, la medición de la pobreza se basaba solo en la evaluación de los ingresos.

“Si vemos las diferentes dimensiones de cómo la pobreza afecta a ciudadanos en todo el país, la diferencia en los impactos del IPM es que podemos presupuestar según lo que queremos cambiar”, recalcó Alvarado de una herramienta que también permite una evaluación basada en la transparencia y rendición de cuentas.

“Hemos bajado la pobreza multidimensional pero la pobreza por ingreso se mantiene. Nos dio la perspectiva para entender, que uno de los problemas claves está en el mercado de trabajo, ligado a la desigualdad en educación”, profundizó el Presidente, sobre priorizar recursos y entender mejor el panorama.

Alvarado agradeció el apoyo del PNUD para fortalecer su sistema de registros digitales y con ello poder dirigir la política de precisión directamente a los hogares que más lo necesitan y cambiar vidas.

 

Ante la emergencia: datos y convicción

Luis Felipe López-Calva, Director Regional para América Latina y el Caribe, de PNUD, mencionó que el Índice de Pobreza Multidimensional 2020 estimó que la pandemia podría eliminar hasta 10 años de progreso en términos de reducción de pobreza.

“Es crítico que los países tomen acciones oportunas con objetivos claros para que esta transición si bien tiene un golpe devastador, no tenga efectos permanentes en la vida de las personas”, urgió López-Calva, sumando a la necesidad de datos claros y oportunos.

De igual manera, López-Calva aplaudió la experiencia costarricense, con el IPM y en el desarrollo del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE), manejado por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), creado en el 2013 y operativo en el 2020.

“El sistema de información nacional y el registro social de beneficiarios del Costa Rica, el SINIRUBE, uno de los mejores registros en la región, junto al apoyo del PNUD es un instrumento para articular la protección social desde una perspectiva multidimensional. Se ha usado para la asignación de recursos e identificación de receptores”, celebró.

Nishstar, ministra de pobreza de Pakistán, relacionó cómo el IPM es aún más importante con el COVID-19, que golpea no solo la salud, sino también la nutrición o la posibilidad de miles de jóvenes de estudiar.

“El COVID-19 es un punto de inflexión, para influir en políticas en la dirección correcta. La Historia nos muestra que los desastres y sus trágicas consecuencias tienen una tendencia a catalizar cambios sociales con bases amplias. Tenemos una oportunidad que se presenta una vez en una generación para construir un mundo más justo contra pobreza, desigualdad y la crisis climática. No desperdiciemos esta oportunidad”, enfatizó.

 

Alianzas para incidir

Sabina detalló como el IPM puede reportarse en el indicador 1.2.2. de los ODS: ‘Proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones, con arreglo a las definiciones nacionales’.

La UNICEF estima que 150 millones de niñas y niños más han caído en pobreza multidimensional por la crisis de COVID.

Jamie Coats, presidente de SOPHIA Oxford – la primera empresa social de la Universidad – concluyó afirmando que la reducción de la pobreza no solo está en una encrucijada, sino que, como consecuencia de la pandemia, es “un hueco en la calle que los gobiernos solos no pueden llenar”.

Por eso insistió en la necesidad de llevar la metodología detrás del IPM al sector privado. “Necesitamos que el sector privado se una a nuevos gobiernos en la misma página de pobreza multidimensional. Usar el IPM de negocios es una forma poderosa de sabiamente alinear esfuerzos y transformar modelos de negocio”, aseguró.

 

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