Conversatorio permitió intercambio de experiencias entre Colombia y Costa Rica.
  • Ministerio de Agricultura y Ganadería, Área de Conservación La Amistad Pacífico (ACLA-P-SINAC), AGROSAVIA de Colombia y PNUD compartieron experiencias con personas productoras.

De las personas productoras golpeadas por una ola invernal en Colombia al proyecto NAMA Café en Costa Rica, esencial para disminuir la huella de carbono del sector agrícola, fueron parte de las experiencias compartidas este jueves 24 de setiembre en el conversatorio “Acción climática en el sector agropecuario y forestal”, organizado por el Proyecto Paisajes Productivos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Especialistas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA) y PNUD explicaron acciones concretas impulsadas en fincas productivas para atender la crisis climática, y profundizaron en la necesidad de ampliar esta acción climática con proyectos técnicos y con perspectiva de género, ante un riesgo que no desaparecerá y es la mayor amenaza a la humanidad según Naciones Unidas.

 

 

Valor agregado para distinguirse en el mercado

Mauricio Chacón, coordinador Técnico de la Oficina de Acción Climática del MAG, aseguró que en nuestro país desde la década de 1990 la ganadería y la agricultura aumentaron su aporte en la economía, al tiempo que las emisiones asociadas no crecieron.

“El sector AFOLU costarricense es un sector descarbonizado. Es un sector AFOLU que desde 1990 trae una ruta de desacople entre emisiones y valor económico de la producción”, comentó el funcionario. En Costa Rica el 47% del territorio tiene un uso agropecuario.

Chacón destacó el mayor valor agregado que da al agro y la ganadería, el tener elementos como área silvestre protegida y acciones de mitigación y adaptación en las fincas. Asimismo, resaltó el desarrollo de las Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas (NAMA), con la NAMA Café y la NAMA Ganadera, y tres nuevas que vendrán para el cultivo de arroz, caña y musáceas.

“Esas dos NAMA’s en su conjunto permiten reducir la vulnerabilidad y orientarla a un crecimiento en las fincas. (…) La corriente que estamos impulsando es diferenciarnos en el mundo como un país que produce alimentos de bajas emisiones”, enfatizó.

Perspectiva de género

Rafaella Sánchez, coordinadora de la Unidad Técnica para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres de PNUD Costa Rica, amplió la visión en torno a la crisis climática, al explicar que esta golpea de forma particular a distintas poblaciones y las mujeres son más vulnerables, por la desigualdad de género aún persistente.

“Las medidas que adoptemos para atender la crisi climática no resultarán eficaces a menos que incluyamos actuaciones dirigidas a mejorar la justicia social y la igualdad, y eso debemos hacerlo con perspectiva interseccional de género”, puntualizó Sánchez.

Aunque aún es necesario realizar más mediciones, estudios han demostrado que las mujeres sufren más la crisis climática. “Al carecer o disfrutar de un acceso muy limitado a la tierra y a otros recursos – como la financiación, la tecnología y la información – las mujeres y las niñas padecen en mayor medida las consecuencias de los desastres naturales y soportan una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados”, dijo.

Algunos datos de estos efectos diferenciados son:

  • mujeres y niñas representaron más del 96% de las personas afectadas por las inundaciones repentinas que sufrieron las islas Salomón en el 2014.
  • en Myanmar el 61% de las personas que murieron a causa del ciclón Nargis en 2008 eran mujeres.
  • cerca del 80% de las personas desplazadas por la crisis climática son mujeres, que atraviesan entornos con más riesgo de abuso físico y sexual.

No es una guerra de los sexos. Se trata de identificar cómo las realidades nos afectan de manera diferenciada”, concluyó la especialista del PNUD.

 

Tecnología en el campo

Carolina González, investigadora de Agrobiodiversidad de AGROSAVIA, explicó el funcionamiento de los bancos de germoplasma en Colombia, una colección de material genético vivo de especies nativas, silvestres o en peligro de extinción. Los bancos no solo protegen la biodiversidad – al conservar los genes – sino que aumentan la producción agropecuaria al llevar mejores variedades de plantas y animales al campo.

“Los estudios demostraron que nuestra variedad de papa nativa piedra, obteníamos en este genotipo mayor número de tubérculos frente a otras variedades que comercialmente se utilizan en nuestro país”, detalló González.

Juan Carlos Martínez, también de AGROSAVIA, expuso sobre el sistema "Modelos de Adaptación y Prevención Agroclimática" – el proyecto MAPA – creado en Colombia para asistir al sector agropecuario afectado por la ola invernal, un desastre debido al fenómeno de La Niña en el 2010. Además de la colaboración técnica, MAPA impulsó nuevas prácticas en las fincas.

Pero Martínez fue enfático en que los cambios tecnológicos deben ir más allá de dar una nueva variedad de semilla o un invernadero o cualquier sistema. "El sistema técnico no puede quedarse en el artefacto y que el productor use ese artefacto. Requerimos una mirada más comprensiva de la tecnología y una mirada mas profunda del clima y la adaptación", señaló.

Finalmente, Guillermo Alvarado, ingeniero forestal del Proyecto Paisajes Productivos, mostró que herramientas del manejo del paisaje como enriquecimiento de la cobertura forestal; incremento de la conectividad; sistemas agroforestales y silvopastoriles; y el uso de viveros, son esenciales para secuestrar carbono y reducir emisiones.

Gracias a estas acciones del Proyecto, por año se han logrado secuestrar 47.026 toneladas de CO2 equivalente derivado de bosques primario y secundario en fincas; aplicación de sistemas silvopastoriles; y establecimiento de microcorredores.

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